Posteado por: Marlene Brokering | agosto 6, 2011

Fukushima, el día después

Japón es parte de la Convención sobre la pronta notificación de accidentes nucleares. Esta convención junto con la de Seguridad Nuclear nacieron a consecuencia del accidente de Chernobyl. Esta convención cubre cualquier accidente civil en el que la liberación de material radioactivo ocurrió o puede ocurrir y que puede resultar en una liberación de material radioactivo transfronterizo que pueda ser de significancia para la seguridad radiológica de otros Estados. Uno de los problemas que presenta este tratado es la amplia discreción para la interpretación del concepto "significancia" que le da a las partes.

Además esta Convención impone la obligación de informar sobre la naturaleza, tiempo y ubicación del accidente y debe proveer prontamente toda la información que sirva para minimizar los efectos radiológicos del accidente, como las posibles causas y los monitoreos ambientales.

Las autoridades niponas han defendido su decisión desesperada para intentar controlar la crisis en la central nuclear de Fukushima vertiendo 11.500 toneladas de agua radiactiva al océano. Según la agencia Kyodo, el ministro de Exteriores, Takeaki Matsumoto, defendió la medida, indicando que no viola las leyes internacionales y prometió informar a la comunidad internacional de todos los pasos que siga adoptando.

El ministro Matsumoto indicó que el vertido no supone “riesgos significativos para la salud humana”. El jefe de la diplomacia nipona añadió que el vertido no viola la Convención de 1986 sobre la Notificación Temprana de un Accidente Nuclear, que obliga a los países a proporcionar datos como el momento del accidente, la localización y la emisión de radiactividad a los países afectados cuando se teme que emisiones radiactivas dañinas traspasen las frontera.

Por otra parte, el accidente fue catalogado como nivel 7 en la escala INES (International Nuclear Radiological Events Scale). Esto no había ocurrido desde el accidente de Chernobyl en 1986.

La escala INES (International Nuclear Radiological Events Scale) fue desarrollada en 1990 por expertos de la Agencia Internacional de Energía Atómica y la Agencia para la Energía Nuclear de la OCDE. La escala INES busca entregar información pronta y consistente que cubra los elementos relevantes relacionados con un evento con material radioactivo. La escala va de 0 a 7, siendo 0 un evento sin significancia de seguridad y 7 un accidente mayor. Los accidentes que van desde el nivel 4 al 7 tienen efectos relevantes fuera de la planta.

Quedará ver una vez que pase la emergencia, cuál fue el efecto real del vertimiento de agua radioactiva al océano, si se trataba o no de riesgos significativos y si la información entregada a la Agencia Internacional de Energía Atómica por Japón durante todo el desarrollo de la catástrofe, fue oportuna y completa.


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